
⬛️ La selección dirigida por Mauricio Pochettino debutó en este Mundial con una contundente victoria por 4-1 sobre Paraguay, que mostró muchas dudas en su juego y nunca logró encontrar claridad sobre el terreno de juego.

✍🏻 Manu López & Silvia García

La previa |

Claro. He reescrito el texto con un estilo mucho más narrativo y periodístico, inspirado en las previas largas y detalladas de “El Partido de Manu”, cuidando la ambientación, el contexto y el ritmo.
Estados Unidos llevaba años esperando un momento como este. La ilusión por albergar una nueva Copa del Mundo había ido creciendo con el paso de los meses y la afición estadounidense estaba deseando ver en acción a una selección masculina que, poco a poco, había conseguido conectar con el público. En un país donde tradicionalmente el fútbol había tenido una mayor repercusión en la categoría femenina, el combinado dirigido por Mauricio Pochettino se había convertido en uno de los grandes motivos de orgullo nacional y cada partido suponía una oportunidad para seguir conquistando seguidores.
El escenario elegido para el estreno no podía ser más espectacular. El SoFi Stadium de Los Ángeles, completamente abarrotado y vestido con los colores de las barras y estrellas, presentaba una imagen imponente varias horas antes del pitido inicial. Las gradas vibraban con miles de aficionados llegados desde todos los rincones del país, mezclados con numerosos seguidores paraguayos que querían convertir el debut de su selección en una fiesta.
Pero antes de que comenzara a rodar el balón, el protagonismo fue para el espectáculo. Como anfitrión del torneo, Estados Unidos organizó una gran ceremonia inaugural previa al encuentro, apostando por una producción de primer nivel que mezcló música, luces y un despliegue audiovisual digno de los mayores eventos deportivos del planeta.
La encargada de abrir el show fue Katy Perry. La cantante estadounidense apareció en el centro del estadio entre una explosión de fuegos artificiales y ofreció un repertorio cargado de algunos de sus mayores éxitos, haciendo cantar a las más de setenta mil personas presentes en las gradas y marcando el tono festivo de una noche muy especial.
Después llegó uno de los momentos más esperados por el público joven. Lisa, integrante de Blackpink, tomó el relevo con una actuación llena de energía, acompañada por una elaborada coreografía y una impresionante puesta en escena que desató la euforia de los aficionados al K-pop, convertidos en una de las grandes sensaciones del espectáculo.
El cierre de la ceremonia corrió a cargo de Future y Tyla, quienes interpretaron “Game Time”, una de las canciones oficiales del Mundial. La combinación de ritmos urbanos y afrobeat puso el broche final a una inauguración que transformó el SoFi Stadium en un auténtico concierto antes de convertirse, minutos después, en el epicentro del fútbol mundial.
Con las actuaciones finalizadas, llegó el momento más solemne de la noche. Los jugadores de ambas selecciones fueron saltando al terreno de juego mientras el ambiente alcanzaba su punto máximo. Las cámaras recorrían los rostros de los futbolistas conscientes de la importancia del momento, mientras miles de teléfonos móviles iluminaban las gradas.
A continuación sonaron los himnos nacionales. El de Estados Unidos fue interpretado por el reconocido dúo de música country Dan + Shay, cuya actuación fue acompañada por una multitud entregada que entonó cada estrofa con enorme orgullo. Enfrente, los jugadores paraguayos permanecían abrazados, concentrados y conscientes del enorme desafío que suponía iniciar su aventura mundialista frente a la anfitriona.
Con todo preparado, el árbitro dio la orden definitiva. El balón estaba listo para echar a rodar y el Mundial comenzaba oficialmente para dos selecciones con objetivos muy diferentes: una Estados Unidos impulsada por la ilusión de todo un país y una Paraguay que buscaba dar la primera gran sorpresa del torneo.
El duelo en detalle |

El ambiente en el SoFi Stadium era sencillamente impresionante. Horas antes del inicio ya no cabía un solo aficionado más en las gradas y los más de setenta mil espectadores presentes habían convertido el recinto de Los Ángeles en una auténtica caldera. Banderas estadounidenses ondeaban por todos los sectores del estadio, mientras los cánticos se mezclaban con la música que sonaba por la megafonía y con la emoción de miles de personas que llevaban años esperando el debut de su selección en una Copa del Mundo organizada en casa. La ilusión era máxima y se podía percibir en cada rincón del estadio que aquella no iba a ser una noche cualquiera.
Cuando el árbitro señaló el comienzo del encuentro, Estados Unidos dejó claro desde el primer instante cuál iba a ser su planteamiento. Los jugadores dirigidos por Mauricio Pochettino adelantaron líneas, presionaron muy arriba la salida de balón paraguaya y comenzaron a monopolizar la posesión con una autoridad absoluta. Paraguay apenas podía cruzar la línea del centro del campo y cada recuperación estadounidense terminaba convirtiéndose en una nueva ocasión de peligro.
Ese dominio encontró recompensa muy pronto. Apenas habían transcurrido siete minutos cuando Christian Pulisic recibió el balón pegado a la banda izquierda y protagonizó una acción individual brillante. Con un cambio de ritmo dejó atrás a su marcador, condujo hacia el interior atrayendo a varios defensores y encontró el momento justo para servir un pase hacia Weston McKennie, que llegaba completamente libre desde segunda línea. El centrocampista conectó un disparo que parecía dirigirse hacia la portería, pero en su intento desesperado por evitar el remate, Damián Bobadilla metió la pierna y acabó desviando el balón hacia su propia meta.
La trayectoria cambió completamente, sorprendiendo al guardameta paraguayo, que no pudo hacer absolutamente nada para impedir que la pelota terminara en el fondo de las redes.
La alegría se apoderó inmediatamente de las gradas. Los aficionados estadounidenses celebraban el tanto conscientes de que su equipo había salido decidido a imponer un ritmo muy superior al de su rival. Los jugadores también transmitían confianza y continuaron atacando con la misma intensidad, sin dar ningún paso atrás ni conformarse con la ventaja mínima.
Lejos de reaccionar, Paraguay siguió sufriendo enormemente para mantener la posesión. Cada intento de salida era frenado por la presión de los futbolistas estadounidenses, que recuperaban el balón con enorme facilidad y enlazaban largas secuencias de pases que desesperaban al conjunto sudamericano. En uno de esos ataques llegó incluso el segundo gol de la noche. Folarin Balogun logró batir al portero después de una buena combinación ofensiva, pero la celebración quedó rápidamente invalidada cuando el asistente levantó la bandera indicando que Christian Pulisic se encontraba en posición de fuera de juego en el inicio de la acción. Tras la revisión correspondiente, el colegiado confirmó la decisión y el marcador permaneció inalterado.
Aquella acción no cambió el desarrollo del partido. Estados Unidos seguía sintiéndose cómodo con el balón, dominando completamente el centro del campo gracias al enorme trabajo de Tyler Adams y Weston McKennie, mientras Pulisic encontraba constantemente espacios para desequilibrar por la banda izquierda. El segundo tanto parecía cuestión de tiempo y finalmente llegó cuando el cronómetro alcanzaba el minuto treinta y uno.
La jugada volvió a nacer en las botas de Pulisic, que realizó una nueva conducción llena de personalidad antes de retrasar el balón hacia Tyler Adams. El mediocentro levantó la cabeza apenas un instante y filtró un pase extraordinario entre los centrales paraguayos. Folarin Balogun entendió perfectamente el movimiento, atacó el espacio con una sincronización impecable y recibió completamente solo dentro del área. Con enorme sangre fría, el delantero cruzó el balón con un disparo raso que superó al guardameta y terminó entrando pegado al palo, desatando una nueva ovación en el SoFi Stadium.
Con el 2-0 en el marcador, Estados Unidos continuó jugando con una confianza absoluta. Cada circulación encontraba espacios y cada ataque daba la sensación de poder terminar en gol. Paraguay se mostraba completamente superada tanto física como tácticamente, incapaz de acercarse con peligro a la portería rival y obligada a defender durante prácticamente toda la primera mitad.
Ya en el tiempo añadido llegó la acción más espectacular del encuentro. Malik Tillman recuperó el balón en el centro del campo y, sin apenas tocarlo, observó el desmarque de Balogun entre los centrales. El pase filtrado fue una auténtica obra de precisión, dejando al delantero lanzado hacia la portería. Balogun controló orientándose perfectamente, dejó atrás al primer defensa con un elegante recorte, superó al segundo gracias a un cambio de ritmo explosivo y se plantó completamente solo frente al guardameta paraguayo. En lugar de optar por un remate potente, decidió ejecutar una definición de enorme calidad, colocando el balón con sutileza en la escuadra para firmar uno de los mejores goles de la jornada. La pelota entró por el ángulo, imposible para el portero, mientras el delantero corría hacia la esquina del campo levantando los brazos y siendo inmediatamente rodeado por todos sus compañeros.
El descanso llegó con un contundente 3-0 que reflejaba perfectamente lo visto sobre el terreno de juego. Estados Unidos había dominado de principio a fin, mostrando una propuesta ofensiva muy atractiva y una superioridad absoluta frente a una selección paraguaya que apenas había conseguido inquietar a la defensa local.
La segunda parte comenzó con un ritmo ligeramente más pausado, aunque el control seguía perteneciendo al conjunto estadounidense. Paraguay trató de adelantar algunos metros sus líneas, pero seguía encontrando enormes dificultades para generar ocasiones claras. En el minuto cincuenta y dos se produjo una de las acciones más comentadas del encuentro cuando el árbitro mostró tarjeta amarilla a Tim Ream por una supuesta falta. Sin embargo, desde la sala VOR solicitaron la revisión de la jugada y, tras observar detenidamente las imágenes en el monitor, el colegiado comprobó que Miguel Almirón había exagerado claramente el contacto buscando provocar la infracción.
La decisión inicial quedó anulada y fue el propio futbolista paraguayo quien terminó viendo la cartulina amarilla por simular.
A pesar de que el partido parecía completamente controlado por los hombres de Pochettino, Paraguay consiguió recortar diferencias en el minuto setenta y tres aprovechando prácticamente una de sus primeras oportunidades claras. Todo comenzó con un saque largo del guardameta que derivó en varios balones divididos hasta que Julio Enciso logró hacerse con la posesión cerca del área. Con gran rapidez encontró la llegada de Mauricio, que apareció libre de marca y conectó un disparo de primeras imposible para el portero estadounidense. El balón terminó entrando ajustado al palo y permitió al conjunto sudamericano reducir distancias cuando menos lo esperaba.
Durante algunos minutos ese gol pareció insuflar algo de ánimo a Paraguay, que adelantó líneas y buscó generar cierta incertidumbre en el tramo final del partido. Sin embargo, Estados Unidos mantuvo la calma, recuperó nuevamente el control de la posesión y evitó cualquier intento serio de reacción.
Ya con el tiempo reglamentario completamente cumplido y el encuentro entrando en sus últimos instantes, llegó el golpe definitivo. Alex Freeman avanzó por la banda derecha con enorme determinación y encontró un espacio para enviar un pase atrás hacia Gio Reyna, que esperaba en la frontal del área. El joven centrocampista decidió sorprender a todos ejecutando un golpeo con el exterior de su pie derecho que dibujó una trayectoria extraordinaria. El balón fue alejándose aparentemente de la portería antes de regresar con un efecto imposible hasta introducirse junto a la escuadra, culminando una de las acciones más bellas del partido y provocando una nueva explosión de alegría entre los aficionados.
Cuando el árbitro señaló el final del encuentro, la sensación general era que Estados Unidos había enviado un mensaje muy claro al resto de participantes del Mundial.
El conjunto dirigido por Mauricio Pochettino no solo había conseguido una victoria contundente por 4-1, sino que además había ofrecido un fútbol dinámico, dominante y muy vistoso, sustentado en la calidad de jugadores como Christian Pulisic, Tyler Adams y un sobresaliente Folarin Balogun, autor de un doblete memorable. Paraguay, por su parte, apenas encontró respuestas durante los noventa minutos y terminó completamente superada por una selección anfitriona que comenzó su aventura mundialista de la mejor manera posible, ilusionando a toda una nación con la posibilidad de protagonizar un torneo histórico.

📋 Ficha técnica |
Estados Unidos: Matt Freese; Alex Freeman, Chris Richards, Tim Ream, Antonee Robinson; Tyler Adams, Malik Tillman (Gio Reyna, min. 82), Sergiño Dest (Tim Weah, min. 72), Weston McKennie; Christian Pulisic (Sebastian Berhalter, min. 46) y Folarin Balogun (Ricardo Pepi, min. 72).
Paraguay: Orlando Gil; Juan Cáceres (Gustavo Velázquez, min. 79), Fabián Balbuena Gómez, Omar Alderete, Júnior Alonso; Diego Gómez (Kaku Romero Gamarra, min. 80), Andrés Cubas, Damián Bobadilla (Mauricio, min. 46); Miguel Almirón (Ramón Sosa, min. 79), Antonio Sanabria (Arce, min. 62) y Julio Enciso.
Árbitro: Danny Makkelie (Países Bajos). Amonestó a Tyler Adams (min. 59) por parte de Estados Unidos y a Juan Cáceres (min. 10), Miguel Almirón (min. 53), Diego Gómez (min. 79), Arce (min. 88) y Júnior Alonso (min. 93) por parte de Paraguay.
Estadio: SoFi Stadium (Los Ángeles). 70.492 espectadores.
Goles |
1-0 Damián Bobadilla (P.P.) 7’ ⚽️
2-0 Folarin Balogun 31’ ⚽️
3-0 Folarin Balogun 45’ ⚽️
3-1 Mauricio 73’ ⚽️
4-1 Gio Reyna 98’ ⚽️
Vídeo |