La crónica |Marruecos sorprende en su debut con Brasil

(Fuente: FIFA )

⬛️ La selección de Brasil no pudo pasar del empate (1-1) frente a Marruecos en su debut en el Mundial, en un encuentro de alto nivel en el que el combinado marroquí dejó una gran imagen y puso contra las cuerdas a la ‘Canarinha’. Vinícius Jr. adelantó a los brasileños, pero Ismael Saibari igualó el marcador para sellar un valioso punto para Marruecos.

 Manu López & Silvia García

La previa |

(Fuente: FIFA )

Tras una larga espera, había llegado el momento que millones de aficionados estaban deseando: el debut de las selecciones de Brasil y Marruecos en el Mundial. El enfrentamiento prometía ser uno de los más atractivos de la primera jornada, con dos equipos de gran nivel y estilos muy diferentes sobre el terreno de juego. La expectativa era máxima y todo hacía indicar que el encuentro se jugaría a un ritmo frenético, con ocasiones constantes y un marcador que podría ofrecer muchos goles.

El escenario tampoco podía ser más imponente. El New Jersey Stadium presentó un ambiente extraordinario desde varias horas antes del inicio del partido, con las gradas prácticamente repletas y una mayoría de seguidores brasileños que tiñeron buena parte del estadio de amarillo y verde. Sin embargo, la afición marroquí también respondió de manera espectacular, haciendo sentir su apoyo con cánticos, banderas y una pasión que convirtió el recinto en una auténtica fiesta del fútbol. Ambos grupos de aficionados no dejaron de animar durante toda la previa, convencidos de que su selección podía comenzar el campeonato con una victoria.

Conforme se acercaba la hora señalada, la tensión y la emoción fueron aumentando. Los jugadores aparecieron sobre el césped entre una gran ovación y el ambiente alcanzó uno de sus momentos más especiales con la interpretación de los himnos nacionales. Los futbolistas entonaron con orgullo las estrofas mientras las cámaras captaban la concentración y la ilusión reflejada en sus rostros, conscientes de la importancia de arrancar con buen pie una competición tan exigente como un Mundial.

Una vez finalizado el protocolo inicial, ambos conjuntos ocuparon sus posiciones y el balón quedó preparado para echar a rodar. Brasil, fiel a su filosofía ofensiva, presentó una alineación plagada de talento y desequilibrio, con la intención de monopolizar la posesión y generar peligro desde los primeros minutos. En cambio, Marruecos sorprendió con una propuesta táctica poco habitual que llamó inmediatamente la atención de analistas y aficionados.

El seleccionador marroquí apostó por un sistema muy conservador sobre el papel, formando con una línea de cuatro defensas y un centro del campo especialmente poblado, compuesto por seis futbolistas de perfil trabajador y con capacidad para presionar y ocupar espacios. La gran sorpresa fue la ausencia de un delantero centro puro, ya que el elegido para ocupar la posición más adelantada fue Ismael Saibari, mediocampista del PSV Eindhoven, que ejerció como referencia ofensiva con total libertad para moverse por todo el frente de ataque.

Esta decisión táctica buscaba dificultar la salida de balón de Brasil y aprovechar la movilidad de Saibari para generar espacios entre los centrales brasileños. Una apuesta arriesgada que, antes incluso del pitido inicial, ya se convirtió en uno de los grandes temas de conversación en los alrededores del estadio y entre los comentaristas encargados de narrar el encuentro.

Con un ambiente espectacular en las gradas, dos selecciones llenas de talento sobre el césped y un planteamiento táctico tan inesperado como interesante por parte de Marruecos, todo estaba preparado para que comenzara uno de los partidos más atractivos de la primera jornada del Mundial.

Vídeo :

https://vm.tiktok.com/ZNRcseXxT/

El duelo a fondo |

(Fuente: FIFA )

El colegiado señaló el comienzo del encuentro y, desde el primer instante, el guion del partido fue completamente distinto al que muchos esperaban antes del pitido inicial. Sobre el césped del New Jersey Stadium no se vio a una Brasil dominadora ni a una Marruecos replegada esperando su oportunidad, sino todo lo contrario. El conjunto dirigido por el seleccionador marroquí salió con una personalidad arrolladora, monopolizando la posesión del balón y demostrando una confianza impropia de un equipo que se enfrentaba a una de las grandes favoritas para conquistar el Mundial. Cada circulación era rápida, precisa y con sentido, mientras que la selección brasileña perseguía sombras sin conseguir recuperar el control del juego.

Durante los primeros diez minutos, Marruecos ofreció una auténtica exhibición táctica. Cuando tenía la pelota, la movía con paciencia y criterio, enlazando largas secuencias de pases que desesperaban a los futbolistas brasileños. Y cuando la perdía, activaba inmediatamente una presión coordinada que impedía a Brasil construir desde atrás con comodidad. Casemiros, Bruno Guimarães y Lucas Paquetá apenas encontraban líneas de pase, mientras que los centrales brasileños se veían obligados a jugar en largo ante la imposibilidad de superar la intensa presión rival.

Con el paso de los minutos, Brasil consiguió asentarse ligeramente sobre el terreno de juego y empezó a enlazar algunas posesiones más largas, aunque en ningún momento logró imponer su ritmo. Marruecos seguía mostrándose superior en prácticamente todas las facetas del encuentro, dominando el centro del campo y llegando constantemente con peligro a las inmediaciones del área defendida por Alisson Becker. La selección africana estaba firmando una actuación sobresaliente y daba la sensación de que el primer gol podía llegar en cualquier momento.

Ese momento terminó produciéndose después de una magnífica acción colectiva que reflejó a la perfección la superioridad marroquí. Todo comenzó con una salida limpia desde la defensa, cuando Noussair Mazraoui recibió el balón en el lateral izquierdo y decidió romper la primera línea de presión con un pase raso hacia el centro del campo. Allí apareció Brahim Díaz, que controló orientado con una enorme calidad y levantó inmediatamente la cabeza para analizar los movimientos de sus compañeros. En apenas una fracción de segundo detectó un desmarque que prácticamente nadie más había visto y ejecutó un pase filtrado extraordinario entre los dos centrales brasileños.

El envío dejó completamente solo a Ismael Saibari frente a Alisson. El atacante del PSV Eindhoven controló la situación con una frialdad admirable, esperó el momento justo en el que el guardameta brasileño salió para reducir espacios y, lejos de precipitarse, decidió resolver la acción con una elegante vaselina que superó por arriba al portero y terminó alojándose suavemente en el fondo de la red. El estadio explotó de emoción mientras los jugadores marroquíes corrían hacia la esquina para celebrar un tanto que hacía justicia a lo que se estaba viendo sobre el terreno de juego.

La alegría era inmensa tanto en el césped como en las gradas. Los aficionados marroquíes celebraban el gol como si se tratara de una clasificación histórica, mientras que el banquillo al completo invadía la zona técnica para abrazarse con los protagonistas de la jugada. Marruecos se adelantaba frente a una de las selecciones más laureadas de la historia del fútbol mundial después de haber ofrecido una auténtica lección de juego colectivo.

Brasil, sin embargo, seguía sin encontrarse cómoda. La circulación era lenta, las conexiones entre sus jugadores ofensivos apenas aparecían y Vinícius Júnior recibía constantemente rodeado de rivales. Parecía que el conjunto sudamericano necesitaba una acción aislada para meterse de nuevo en el partido, y esa oportunidad terminó llegando en el minuto 32.

Lucas Paquetá arrancó desde el costado izquierdo y condujo varios metros hasta superar la línea divisoria del campo antes de encontrar a Vinícius abierto sobre la banda. El extremo del Real Madrid encaró inmediatamente a su marcador, amagó con marcharse por fuera y optó finalmente por apoyarse en Bruno Guimarães. El centrocampista devolvió la pared con un magnífico pase filtrado entre tres defensores que dejó a Vinícius nuevamente en ventaja.

El brasileño controló dentro del área, recortó hacia su pierna buena para dejar atrás al defensor que le cerraba el paso y armó un potente disparo cruzado dirigido al segundo palo. Bono apenas pudo seguir la trayectoria del balón con la mirada antes de ver cómo éste terminaba besando la red. Brasil empataba el partido prácticamente en su primera gran ocasión y encontraba un premio quizá excesivo para los méritos que había mostrado hasta ese momento.

El tanto hizo pensar que el encuentro cambiaría completamente de rumbo y que la pentacampeona del mundo aprovecharía el impulso anímico para imponer su superioridad. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Marruecos mantuvo intacta su personalidad, volvió a adueñarse del balón y continuó desplegando un fútbol vistoso, dinámico y tremendamente eficaz que volvió a dejar sin respuestas al conjunto brasileño.

Hasta el descanso, el dominio africano fue evidente. Brasil únicamente logró generar una ocasión de verdadero peligro en el tiempo añadido de la primera mitad, cuando Lucas Paquetá conectó una volea desde el interior del área que obligó a Bono a intervenir con una magnífica parada para mantener el empate antes de que ambos equipos enfilaran el túnel de vestuarios.

La segunda parte presentó un desarrollo algo más equilibrado. Brasil consiguió aumentar sus porcentajes de posesión y encontró con mayor frecuencia a sus jugadores de ataque, aunque seguía sin transmitir la sensación de controlar realmente el encuentro. Marruecos continuaba compitiendo con enorme intensidad y cada recuperación se convertía en una oportunidad para lanzar rápidos contraataques que ponían en aprietos a la defensa sudamericana.

Con el paso de los minutos, ambos equipos dispusieron de ocasiones para romper la igualdad, pero el marcador permanecía inmóvil mientras el cronómetro avanzaba hacia el tiempo añadido. Cuando parecía que el empate sería definitivo, Marruecos protagonizó una última acción que estuvo a escasos centímetros de convertirse en uno de los goles del campeonato.

Achraf Hakimi inició una espectacular cabalgada por el carril derecho, superando rivales gracias a su potencia física y conduciendo el balón hasta las inmediaciones del área. Una vez allí, cedió hacia atrás para la llegada de El Aynaoui, que apareció desde segunda línea completamente liberado y conectó un durísimo disparo con la pierna derecha buscando el palo izquierdo de Alisson. El guardameta brasileño respondió con unos reflejos extraordinarios y logró rechazar el balón, aunque la parada dejó el esférico muerto a escasos metros de la línea de gol.

Amaimouni fue el más rápido en reaccionar y se lanzó sobre el rechace con todo a favor para marcar el 1-2. Sin embargo, cuando el estadio ya se preparaba para celebrar el tanto de la victoria marroquí, Alisson volvió a aparecer de forma milagrosa, estirando su brazo derecho para desviar el remate y enviar el balón a saque de esquina. Una intervención salvadora que evitó una derrota que, por lo visto durante los noventa minutos, habría sido muy difícil de discutir.

Poco después llegó el pitido final. El 1-1 reflejaba un reparto de puntos, pero las sensaciones de ambos equipos no podían ser más distintas. Marruecos abandonó el terreno de juego con la satisfacción de haber firmado una actuación brillante y de haber demostrado que podía competir de tú a tú con cualquiera de las grandes potencias del fútbol mundial. Brasil, por el contrario, dejó muchas dudas en su estreno, consciente de que había sido superada durante largos tramos del encuentro y de que únicamente las intervenciones decisivas de Alisson le permitieron evitar una derrota que habría supuesto un duro golpe en su camino por el Grupo C.

El empate, además, dejaba completamente abierta la lucha por el liderato del grupo. Con Brasil y Marruecos repartiendo puntos en su debut, el enfrentamiento entre Haití y Escocia adquiría una importancia enorme, ya que cualquier victoria permitiría al ganador acostarse como líder en solitario por delante de dos de las grandes favoritas para alcanzar las rondas eliminatorias del campeonato.

(Fuente: FIFA )

📋 Ficha técnica |

Brasil: Alisson, Roger Ibáñez(Danilo min.46), Marquinhos, Gabriel Magalhäes,
Douglas Santos, Casemiro(Fabinho min.46), Bruno Guimaräes(Danilo min.80),
Paquetá(Matheus Cunha min.61), Raphinha, Vinicius, Igor Thiago(Luiz Enrique
min.62).
Marruecos: Yassine Bono, Hakimi, Issa Diop, Chadi Riad, Mazraoui(Salah-
Eddine min.80), Brahim Díaz(Talbi min.65), El Aynaoui, Bouaddi, El
Khannous(Amaimouni min.80), Ounahi(El Mourabet min.65), Ismael
Saibari(Rahimi min.89).
Árbitro: Slavko Vincic, Eslovenia. Amonestó a Casemiro y a Roger Ibáñez por
cometer una falta, por parte de Brasil.
New Jersey Stadium. New Jersey. 80.663 espectadores.

Goles |

0-1 Ismael Saibari 24’ ⚽️

1-1 Vinicius J.R. 32’ ⚽️

Vídeo |

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio