La crónica | España golea y vuelve a sentirse grande

(Fuente: Laliga)

⬛️ España no dio opción y goleó 4-0 en una actuación coral liderada por Lamine Yamal y Oyarzabal, un triunfo que la sitúa a las puertas de los dieciseisavos de final.

España afronta este domingo una auténtica prueba de carácter en el Mundial 2026. Después de un estreno muy por debajo de las expectativas, La Roja buscará su primera victoria en el Grupo H cuando se enfrente a Arabia Saudita con la obligación de ofrecer una imagen completamente distinta a la mostrada frente a Cabo Verde. El empate sin goles en la primera jornada dejó un sabor muy amargo en el combinado dirigido por Luis de la Fuente, que apenas fue capaz de generar peligro durante gran parte del encuentro y terminó cediendo dos puntos que, a priori, parecían imprescindibles para encarrilar la clasificación hacia los dieciseisavos de final.

(Fuente: X)

La falta de ideas, la escasa profundidad ofensiva y la incapacidad para romper el entramado defensivo de su rival marcaron una actuación decepcionante para una selección que llegaba al torneo con la etiqueta de una de las grandes favoritas para levantar el título.

(Fuente: X)

El 0-0 contra Cabo Verde ha provocado que España llegue a esta segunda jornada con una presión añadida. No existe margen para un nuevo tropiezo si quiere evitar complicaciones de cara al último partido de la fase de grupos y mantener intactas sus aspiraciones de terminar en las dos primeras posiciones. Aun así, la situación sigue dependiendo exclusivamente del conjunto español, ya que los cuatro equipos del Grupo H comenzaron el campeonato repartiendo puntos. El empate entre Arabia Saudita y Uruguay dejó la clasificación completamente igualada, con todas las selecciones sumando un punto tras la primera fecha, por lo que una victoria este domingo permitiría a cualquiera de los dos dar un paso muy importante hacia la siguiente ronda.

Uno de los aspectos que más preocupó en el debut español fue la falta de desequilibrio en los metros finales. El equipo apenas encontró soluciones hasta la entrada de Lamine Yamal en el tramo final del partido, momento en el que el ataque ganó velocidad, imaginación y capacidad para generar superioridades. El joven talento de apenas 18 años disputó sus primeros minutos desde que sufriera una lesión en los isquiotibiales a finales de abril durante un encuentro con el Barcelona y, aunque solo permaneció sobre el terreno de juego durante los últimos 19 minutos, dejó detalles suficientes para demostrar que puede convertirse en la gran referencia ofensiva de España durante este Mundial. Todo apunta a que Luis de la Fuente apostará ahora por él desde el inicio con el objetivo de encontrar la chispa que tanto echó de menos frente a Cabo Verde.

No sería el único cambio previsto en el once inicial. Nico Williams también podría recuperar la titularidad después de su aparición en la segunda mitad del estreno mundialista, mientras que Ferran Torres y Gavi son los principales candidatos a abandonar el equipo titular para dejar espacio a dos futbolistas capaces de aportar mayor profundidad por las bandas y romper líneas con su velocidad. En el apartado físico, España no presenta nuevas preocupaciones importantes, aunque Víctor Muñoz continúa arrastrando molestias en los isquiotibiales y su presencia vuelve a estar prácticamente descartada.

La selección española necesita recuperar además el nivel competitivo que la ha convertido en una de las candidatas al campeonato. Pese al enorme prestigio internacional de La Roja, su rendimiento en los últimos Mundiales ha estado lejos de las expectativas generadas. Tras conquistar el título en Sudáfrica 2010, el equipo cayó eliminado de manera sorprendente en la fase de grupos de Brasil 2014 y posteriormente no logró superar los octavos de final ni en Rusia 2018 ni en Catar 2022, resultados que han alimentado la sensación de que España todavía tiene una cuenta pendiente con esta competición. Precisamente por ello, el torneo de 2026 se presenta como una oportunidad perfecta para recuperar el protagonismo perdido y volver a situarse entre las grandes potencias del fútbol mundial.

Enfrente estará una Arabia Saudita que también llega con confianza después de sumar un valioso empate frente a Uruguay en la jornada inaugural. El conjunto dirigido por Georgios Donis sorprendió adelantándose en el marcador gracias al gol de Abdulelah Al Amri poco antes del descanso y estuvo muy cerca de comenzar el campeonato con una victoria de enorme prestigio, aunque finalmente Maxi Araújo consiguió igualar el encuentro en los instantes finales para rescatar un punto para la selección sudamericana. Aun así, el rendimiento mostrado por los Halcones Verdes dejó sensaciones positivas y confirmó que pueden competir de tú a tú contra rivales teóricamente superiores.

Con el Grupo H completamente abierto tras la primera jornada, Arabia Saudita sabe que un resultado positivo ante España podría acercarle considerablemente a una clasificación histórica para las rondas eliminatorias antes de afrontar su último compromiso frente a Cabo Verde. La mejor participación saudí en una Copa del Mundo sigue siendo la de Estados Unidos 1994, edición en la que alcanzó los octavos de final, mientras que sus dos presencias más recientes, en Rusia 2018 y Catar 2022, concluyeron con eliminaciones en la fase de grupos pese a dejar actuaciones memorables como la sorprendente victoria sobre Argentina en el último Mundial.

(Fuente; FIFA )

Georgios Donis no tiene previsto introducir demasiadas modificaciones respecto al once que empató frente a Uruguay. Abdulelah Al Amri mantendrá su puesto en el centro de la defensa después de estrenarse como goleador en el torneo, mientras que el veterano capitán Salem Al-Dawsari volverá a ser uno de los hombres más vigilados por la zaga española. El futbolista saudí acumula ya 27 goles en 111 internacionalidades y continúa siendo el gran referente ofensivo de su selección gracias a su experiencia y capacidad para aparecer en los momentos decisivos. Junto a él volverá a situarse Firas Al Buraikan, delantero de 26 años que suma 15 tantos con la camiseta nacional y que tratará de aumentar esa cifra aprovechando cualquier oportunidad que conceda la defensa española.

Los antecedentes históricos invitan al optimismo para España. Ambas selecciones solo se han enfrentado en tres ocasiones y todas ellas terminaron con triunfo español. El precedente más importante tuvo lugar en la fase de grupos de la Copa del Mundo de Alemania 2006, cuando La Roja se impuso por 1-0 gracias a un solitario tanto de Juanito en un encuentro muy disputado que permitió al combinado español cerrar aquella primera fase con pleno de victorias. Además, España también ganó los dos amistosos disputados anteriormente entre ambos países, por lo que Arabia Saudita buscará este domingo romper una estadística que hasta ahora siempre ha favorecido al conjunto europeo y conseguir por primera vez una victoria frente a los españoles.

Sobre el papel, España parte como clara favorita para llevarse los tres puntos, pero el rendimiento ofrecido en el estreno y la competitividad demostrada por Arabia Saudita obligan a mantener la cautela. La Roja necesita reencontrarse con su mejor versión, recuperar la inspiración ofensiva y convertir su dominio en ocasiones claras si quiere evitar otro resultado inesperado que complique seriamente su camino en el Mundial. Los focos apuntarán especialmente hacia Lamine Yamal, llamado a convertirse en el futbolista capaz de marcar las diferencias y liderar a una generación que sueña con devolver a España a lo más alto del fútbol internacional dieciséis años después de conquistar su único título mundial.

(Fuente: “El Partido de Manu”)

🏆 FIFA World Cup 2026

🙌🏻 Matchday 2 | Grupo H

❤️💛❤️

📅 Domingo, 21 de junio de 2026

⏰ 18:00 horario peninsular

📺 La 1 de RTVE

🇪🇸 España 🆚 Arabia Saudí 🇸🇦

🏟️ Mercedes-Benz Stadium, Atlanta

El duelo a fondo |

(Fuente: Getty imágenes)

Después de un estreno que dejó más inquietud que certezas, con una España dominante en la posesión pero demasiado previsible en los metros finales, incapaz de traducir su control del juego en ocasiones claras y mucho menos en goles, La Roja llegaba a su segundo compromiso del Mundial con una necesidad que iba más allá del resultado, una necesidad de identidad, de ritmo, de colmillo competitivo y de recuperar sensaciones que justificaran su condición de favorita, y lo hizo con una respuesta tan contundente como reveladora, un 4-0 ante Arabia Saudí que no solo se explica en la diferencia del marcador, sino en la manera en la que el equipo de Luis de la Fuente decidió jugar el partido desde el primer segundo, imponiendo una intensidad, una velocidad de circulación y una agresividad sin balón que convirtieron el encuentro en una exhibición de superioridad sostenida durante los noventa minutos.

El arranque ya fue una declaración de intenciones, porque España no se limitó a monopolizar la posesión como en el debut, sino que la convirtió en una herramienta mucho más punzante, moviendo el balón con rapidez, con menos pausas, con menos horizontalidad estéril y con una intención permanente de atacar los espacios entre líneas, lo que obligó a Arabia Saudí a hundirse muy pronto en su propio campo, prácticamente encerrada en un bloque bajo que comenzaba a sufrir cada vez que España aceleraba tres o cuatro pases consecutivos, mientras Rodri asumía el control absoluto del tempo del partido desde la base, ofreciendo siempre la salida limpia, activando a los interiores y permitiendo que el equipo se instalara en campo rival con una naturalidad mucho mayor que en el estreno.

La presión tras pérdida fue desde el inicio una de las grandes diferencias respecto al primer partido, porque cada pérdida española se convertía en una reacción inmediata, coordinada, casi automática, que ahogaba cualquier intento de transición de Arabia Saudí, que apenas conseguía superar la primera línea de presión antes de volver a perder el balón, lo que generaba un escenario de dominio territorial constante en el que España no solo tenía la pelota, sino que la recuperaba cada vez más cerca de la portería rival, acumulando situaciones de ataque que iban anticipando lo inevitable, el gol, que no tardó en llegar y que lo hizo además a través de un protagonista que volvió a aparecer como factor desequilibrante, Lamine Yamal.

El joven extremo volvió a ser el punto de ruptura del partido, no tanto por la cantidad de intervenciones como por el impacto de cada una de ellas, porque cada vez que recibía el balón alteraba por completo la estructura defensiva saudí, obligando a las ayudas constantes, generando desajustes y abriendo espacios en zonas interiores que España supo atacar con inteligencia, y fue precisamente en una de esas acciones donde nació el 1-0, una jugada que empezó con Lamine recibiendo abierto en banda, encarando sin dudar, atrayendo a su defensor directo y a la cobertura inmediata, y rompiendo el equilibrio defensivo con una conducción que obligó a Arabia Saudí a colapsar sobre su costado, liberando el espacio justo en el momento exacto para que el balón terminara filtrado hacia el interior del área, donde Mikel Oyarzabal apareció con esa capacidad que tienen los delanteros que entienden el juego antes que el resto, atacando el espacio sin necesidad de control innecesario y definiendo con una serenidad absoluta para enviar el balón al fondo de la red y firmar el primer golpe de una tarde que empezaba a teñirse completamente de rojo.

El gol no cambió el guion en términos de ambición, sino que lo aceleró, porque España entendió que el partido estaba en un momento clave, en ese tramo en el que un segundo tanto podía romperlo definitivamente, y decidió no especular, manteniendo la presión alta, la circulación rápida y una actitud ofensiva constante que empujaba cada vez más a Arabia Saudí hacia su área, sin capacidad para salir, sin recursos para progresar y sin argumentos para frenar una ola de ataques que se sucedían con una continuidad casi abrumadora, hasta que llegó el segundo gol, otra vez con Oyarzabal como ejecutor, en una acción que reflejó la madurez del equipo para interpretar los momentos del partido.

La jugada nació en una recuperación en campo contrario, una de tantas, pero esta vez la transición fue más limpia, más directa, más letal, con España encontrando rápidamente a los hombres libres entre líneas, moviendo el balón con precisión y acelerando en el momento justo para desorganizar completamente a la defensa saudí, que quedó descolocada ante una llegada coordinada en la que Oyarzabal volvió a aparecer como referencia ofensiva, atacando el espacio con determinación y definiendo con una frialdad absoluta para firmar el 2-0, un tanto que no solo ampliaba la ventaja, sino que empezaba a transmitir la sensación de partido completamente controlado, incluso en un contexto todavía temprano del encuentro.

A partir de ese momento, el dominio de España dejó de ser discutido para convertirse en absoluto, porque Arabia Saudí no solo estaba por debajo en el marcador, sino que había perdido cualquier capacidad de reacción, superada en intensidad, en ritmo y en lectura táctica, mientras España jugaba con una confianza creciente, moviendo el balón con naturalidad, encontrando siempre una salida limpia y atacando los espacios con una facilidad que contrastaba de forma brutal con lo vivido en el primer partido, hasta que llegó el tercer gol, antes de la media hora, en una acción que volvió a evidenciar la diferencia entre ambos equipos.

De nuevo la jugada se construyó desde una recuperación alta, de nuevo la circulación fue rápida y precisa, y de nuevo el área rival se convirtió en un espacio ocupado por jugadores españoles que llegaban en ventaja, con Oyarzabal nuevamente en el lugar correcto para culminar la acción y firmar su segundo gol de la tarde, el 3-0 que ya no solo rompía el partido, sino que lo convertía en una exhibición sin matices, con una España que había encontrado la fórmula que había echado de menos en el estreno, combinando posesión con verticalidad, control con agresividad y paciencia con velocidad en los últimos metros.

En paralelo a la eficacia de Oyarzabal, el otro gran foco del partido seguía siendo Lamine Yamal, que continuaba generando un impacto constante cada vez que el balón pasaba por sus pies, no solo por lo que hacía con él, sino por lo que provocaba en el rival, que se veía obligado a modificar su estructura defensiva continuamente para intentar contenerlo, sin éxito, porque cada conducción abría nuevos espacios, cada amago generaba dudas y cada aceleración rompía la línea defensiva saudí, permitiendo a España jugar con una libertad ofensiva que se traducía en superioridades constantes en campo rival.

El descanso llegó con un 3-0 que reflejaba fielmente lo sucedido sobre el césped, con una España muy superior en todos los aspectos del juego, pero lejos de conformarse, el equipo mantuvo el control también en la segunda parte, donde Luis de la Fuente decidió gestionar esfuerzos, consciente del calendario y de la importancia de tener a todos los jugadores enchufados, dando entrada a Nico Williams, que aportó profundidad y amenaza constante al espacio, y a Fabián Ruiz, que encontró un contexto ideal para ganar minutos y confianza, mientras el equipo mantenía la estructura, el orden y la ambición competitiva sin necesidad de arriesgar más de lo necesario.

Arabia Saudí intentó resistir como pudo, más desde el orgullo que desde el fútbol, pero cada intento de salida volvía a chocar con la presión española, que seguía funcionando con precisión, recuperando en zonas altas y devolviendo el partido al mismo escenario de dominio constante, hasta que llegó el cuarto gol, el que cerró definitivamente la historia del encuentro, una acción que nació otra vez en campo rival, con una presión coordinada que provocó la pérdida saudí, seguida de una circulación rápida en la frontal del área y una definición final que puso el 4-0 en el marcador, completando una goleada que incluso pudo ser más amplia.

El pitido final no solo confirmó una victoria amplia, sino una transformación respecto al primer partido, porque España no solo ganó, sino que se reconoció a sí misma en su versión más reconocible, más agresiva y más eficiente, con un fútbol mucho más vertical, con una presión más alta y con una capacidad de generar ocasiones que había estado ausente en el estreno, dejando la sensación de que cuando este equipo consigue sincronizar ritmo, talento y determinación, es capaz de someter a cualquier rival durante noventa minutos completos.

En ese contexto, Mikel Oyarzabal emerge como el gran ejecutor de la noche con dos goles y una participación constante en el juego ofensivo, mientras Lamine Yamal se confirma como el jugador capaz de alterar cualquier partido con su sola presencia, dos nombres que explican una victoria que no es solo un resultado, sino una advertencia al resto del campeonato, la de una España que, cuando juega a este nivel de intensidad y claridad, no se limita a competir, sino que impone su ley con una autoridad que la devuelve directamente a la conversación entre las grandes candidatas del torneo.

(Fuente: FIFA)

📋 Ficha técnica |

Once inicial: Unai Simón (P); Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Marc Cucurella; Rodrigo Hernández (C), Pedri González (Fabián Ruiz, m. 70), Dani Olmo (Mikel Merino, m. 61); Álex Baena (Nico Williams, m. 61), Lamine Yamal (Yeremy Pino, m. 46) y Mikel Oyarzabal (Ferran Torres, m. 46).

Suplentes: David Raya (PS), Joan Garcia (PS), Marc Pubill, Alejandro Grimaldo, Eric Garcia, Marcos Llorente, Mikel Merino, Fabián Ruiz, Gavi, Martín Zubimendi, Ferran Torres, Yeremy Pino, Nico Williams, Víctor Muñoz y Borja Iglesias.

Seleccionador: Luis de la Fuente.

ARABIA SAUDÍ

Once inicial: Mohammed Al-Owais (P); Saud Abdulhamid, Hassan Al-Tambakti, Ali Lajami, Abdulelah Al-Amri (Mohammed Abu Al-Shamat, m. 60), Moteb Al-Harbi; Abdullah Al-Khaibari (Mohamed Kanno, m. 46), Nasser Al-Dawsari (Khalid Al-Ghannam , m. 90), Musab Al-Juwayr (Abdullah Al-Hamdan, m. 46); Firas Al-Buraikan (Alaa Al-Hejji, m. 60) y Salem Al-Dawsari (C).

Suplentes: Nawaf Al-Aqidi (PS), Ahmed Al-Kassar (PS), Ali Majrashi, Ali Majrashi, Ali Majrashi, Ali Majrashi, Mohammed Abu Al-Shamat, Ayman Yahya, Ziyad Al-Johani, Alaa Al-Hejji, Sultan Mandash, Mohamed Kanno, Saleh Al-Shehri, Khalid Al-Ghannam y Abdullah Al-Hamdan.

Seleccionador: Georgios Donis.

Árbitro principal: Raphael Claus (Brasil).

Árbitros asistentes: Danilo Manis y Rodrigo Figueiredo (Brasil).

Cuarto árbitro: Andrés Rojas (Colombia).

Árbitro asistente reserva: Alexander Guzmán (Colombia).

Segunda jornada de la fase de grupos (H) de la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Estadio de Atlanta, Georgia, (EE. UU.).

Amonestaciones: Tarjeta amarilla para Salem Al-Dawsari (m. 30) y Mohamed Kanno (m. 60) por parte de Arabia Saudí.

Goles |

1-0 Lamine Yamal 10’ ⚽️

2-0 Mikel Oyarzabal 21’ ⚽️

3-0 Mikel Oyarzabal 24’ ⚽️

4-0 Hassan Al-Tambakti (P.P.) 49’ ⚽️

(Fuente: DAZN)

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